Tabaco

Tabaco

QUÉ ES Y CÓMO SE USA

El tabaco como comúnmente lo conocemos es un producto derivado ultra procesado de la planta solanácea Nicotina tabacum. A sus hojas secas se le agregan múltiples aditivos y compuestos químicos para mejorar la combustión, producir bronco dilatación, mejorar asimilación de la nicotina, etc…

El tabaquismo o la adicción al tabaco es producida por la nicotina, su principal activo. Se estiman más de 50.000 muertes anuales por problemas asociados a su consumo continuado en España, y a nivel mundial su consumo está asociado a las principales causas de muerte evitable. Estudios recientes concluyen que el humo de los cigarrillos contiene cerca de 4.000 componentes nocivos para la salud.

QUÉ OBSERVAR

El consumo de tabaco es una conducta compleja que se explica sobre la base de dos grandes factores: por un lado, la adicción física y, por otro, la continuidad de la acción que lo convierte en un hábito de comportamiento.

La adicción física es debida a la nicotina que contienen los productos derivados del tabaco. Al fumar, se produce un aumento inmediato de la tasa de nicotina en sangre provocando una serie de efectos estimulantes sobre el organismo. Transcurrido un tiempo, que oscila entre media hora y una hora, los niveles de nicotina en sangre van descendiendo y empiezan a notarse sensaciones de malestar que sólo desaparecerán con un nuevo consumo, es en este momento cuando aparece la urgencia por fumar y la necesidad de restablecer los niveles de nicotina.

Fumar un cigarrillo se convierte en un hábito debido fundamentalmente a la práctica. Si calculas el número de cigarrillos que puedes fumar a lo largo de tu vida, seguro que la cifra te asombrará.

Después de un tiempo fumando la conducta acaba por automatizarse, lo que significa que ya no es necesario un pensamiento racional para continuar con la acción, en numerosas ocasiones, te encontrarás fumando sin saber por qué, o encendiendo un cigarrillo cuando todavía tienes otro en el cenicero.

Otro aspecto importante es la cantidad de cosas que haces fumando a lo largo del día. La asociación del cigarrillo a numerosas actividades conlleva que, el mero hecho de realizarlas, te provoque el deseo de fumar. Piensa con cuántas cosas de tu vida cotidiana has asociado el hecho de fumar: tomar café, la sobremesa, conducir.. Cualquier actividad que realices, te puede parecer extraña, si no la haces fumándote un cigarrillo.

La conducta de fumar se mantiene, porque cada vez que fumas crees que obtienes consecuencias positivas, tales como: sensación de placer, de relajación, alivio de los síntomas de abstinencia, etc.

Debido a estos tres elementos y a un largo período de tiempo, una conducta aprendida en un momento determinado, se convierte en un hábito de comportamiento estable y duradero.

QUÉ HACER

En un inicio podéis solicitar una cita presencial en nuestra sede en el tf. 958296027. En esta cita os proporcionaremos una información pormenorizada sobre las posibilidades y recursos con que contamos en nuestra institución para dar respuesta al problema.

Contamos con un programa de deshabituación tabáquica, al que se accede tras una evaluación inicial según el perfil de gravedad que presente la persona y como la información es poder, puedas resolver estas dos cuestiones sobre la relación que tiene establecida con el tabaco, de modo que pueda avanzar en su proceso de deshabituación para dejar de fumar:

1. ¿Qué le proporciona el tabaco para continuar fumando, a pesar de querer dejarlo?

2. ¿Qué cree que ganará si lo consigue?

Para dar solución a ese patrón de compulsión por el consumo de personas que han desarrollado una adicción, es necesario identificar por un lado qué factores del entorno están asociados al consumo (P. ej.: círculo social vinculado al consumo, carencia de tiempo libre satisfactorio, estrés laboral, relaciones conflictivas, etc.) y por otro cuáles son los factores personales (P. ej.: insatisfacción personal, conductas de riesgo, factores biológicos, desorientación, funcionalidad del consumo, trastorno psiquiátrico, etc.).  Los programas de tratamiento están destinados a identificar el mayor número de esos factores, a minimizarlos y a adquirir herramientas y habilidades para saber hacerles frente y lograr el equilibrio y la satisfacción personal. El fin último de cualquier tratamiento es la autonomía personal.